Me gusta mirarlas, sus movimientos, sus risas, sus cabellos con miles de formas y colores, sus pronunciadas e interminables curvas pero sobre todo mirar sus miradas y desafiarlas. Pero cuando entrás en el espacio todas las demás se apagan, ya no las veo mas, solo está tu sonrisa, tu pelo, tus labios, tu olor. El bullicio se desvanece y solo queda tu voz. Esas deliciosas vibraciones que deseaba volver a escuchar.
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