jueves, 31 de octubre de 2013

Palabras II

La semana pasada conocí un par de argentinos, Nico y Euge. Gente excelente vinieron a mi país a enseñar tango a los que tratamos de hablar con el cuerpo a través del baile. El par de días que fui a los talleres me percaté de los códigos tan distintos que usamos al hablar el español. Aunque sea el mismo idioma, es muy distinto. Ellos con su lunfardo y nosotros con el pachuco podríamos llegar a un engarrotamiento semántico donde yo no entiendo el “che, hacé un firulete con la gamba” y ellos se pierden con mi “Mae ¿cómo está la jugada tosty? es que estoy detrás del lopa”.


Puede ser que estos códigos nacieron para identificarse con un grupo determinado o lo que viene a ser lo mismo, como defensa o forma de excluir a las personas que no pertenecen a este. Pero contrario a esto, es muy interesante como mas bien sirven para incrementar los lazos entre dos desconocidos cuando se comparten estas formas de hablar, cómo nos reímos y nos asustamos por estas palabras que tienen todo un significado, que transmiten parte del diario vivir de un pueblo y su gente.




No hay comentarios:

Publicar un comentario