Te deseo, desde el primer
día que te vi deseé tu cuerpo y tu calor, pero nunca hice nada para
conseguirlo. Aún así recuerdo aquella noche en la oscuridad del
taxi como te besaba, como tu esencia entraba por mi nariz, cómo me
acariciabas. Quisiera mas de esa noche, vivir entre tus piernas y
bailar abrazado a vos eternamente, pero lamentablemente no vivimos de
deseos, los deseos nos impulsan pero las pequeñas cotidianidades son
las que nos constituyen y básicamente con tu ausencia no puedo
construir nada y eso no lo quiero.
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