Releyendo un poco este blog tan corto, y buscando una pista para construir mejor mi concepto de amor, me doy cuenta que he aprendido mucho durante el tiempo de escritura anónima. Todavía me falta vivir y experimentar y probablemente seguirán habiendo entradas intermitentes durante un tiempo más.
En la época que empecé este blog (2013) pensaba que amar era entregarse por completo sin recibir nada a cambio, luego aprendí que eso es sacrificio; se puede hacer por amor, por validación o por ego, pero en ningún caso se puede construir una relación verdadera y sana.
Fui aprendiendo por el camino que amar es querer compartir con una persona de forma mutua. Y cuando se ama a una persona se aman también sus olores, sus errores y elecciones. Siempre hay ligeros desequilibrios, pero en algún momento se alcanza una paridad recíproca satisfactoria. Una relación muy importante para mí me enseñó muy bien sobre eso, no solo se puede amar lo de la otra persona, la otra persona tiene que amar lo de uno también y buscar el consenso constantemente.
En medio de estos aprendizajes, encontré a Mariela bailando. Ese nombre ya lo había escuchado, pero nunca había tomado el tiempo para pensarlo. Que nombre más lindo, es una combinación entre María y Elena. Mariela me atrapó desde el primer día que la vi, ella es muy atractiva. Una vez le dije que saliéramos y salimos. Hablamos mucho pero para mi fue poco, siempre que hablo con ella quiero más; ella tiene ese super poder de excitar mis neuronas, nunca había experimentado algo así.
Tengo una meta clara: formar una familia de a dos o tres o cuatro, que me acuerpe como una mafia, y como estoy tan claro con esa meta, pues le dije muy pronto que me gustaba mucho y eso la sorprendió. Y pues no hemos salido más. Fue muy corto, me gustaría que hubiera un Amores II, Amores III, IV... y así hasta el número romano más grande que exista. Pero hay que saber ser un buen perdedor.
¿Es posible amar a alguien con un par de salidas? probablemente no por la reciprocidad, seguro si le gusto y tenemos muy buena química, pero amor no hay. Sin embargo amo la idea de querer amar sus olores, sus errores, sus fantasías y tentaciones. Amo recordarla, amo su nombre y sus bordados y algunos pocos detalles que alcancé a descubrir: la forma en que le dice a los videitis y su habilidad de tener una conversación solo con stickers. Amo también el dolor del rechazo, amo lo vivido, y sobre todo la vida que me empuja a avanzar, aunque eso suponga que un día su recuerdo se disuelva, porque significará que ese día este amor tan bonito e intenso llegará a su fin.
J.

No hay comentarios:
Publicar un comentario