viernes, 28 de febrero de 2014

¡Que tan buenos son los viernes!

Todo lo que quiero es tan poco, es así pequeñito como lo que cabe en un puño. No me importa la playa y menos la inmensidad del mar lo único que quiero es solo un puño de arena, sentirla entre mis dedos, quemarme si está caliente o mojarme si está húmeda. Vida hijueputa ni si quiera darme ese gusto un viernes, viernes maldito. La ansiedad me está matando esta ansiedad no la logro soportar, un minuto es una eternidad, los segundos ladrones malditos que roban lo no vivido, lo deseado, para que nunca suceda. Cuando eso pasa no se puede soportar ni un instante el deseo, opresión en el pecho, amargura en la boca, corazón desbocado. Muerte lenta. Solo quiero verte nada mas...


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