Todo lo que quiero es tan
poco, es así pequeñito como lo que cabe en un puño. No me importa
la playa y menos la inmensidad del mar lo único que quiero es solo
un puño de arena, sentirla entre mis dedos, quemarme si está
caliente o mojarme si está húmeda. Vida hijueputa ni si quiera
darme ese gusto un viernes, viernes maldito. La ansiedad me está
matando esta ansiedad no la logro soportar, un minuto es una
eternidad, los segundos ladrones malditos que roban lo no vivido, lo
deseado, para que nunca suceda. Cuando eso pasa no se puede soportar
ni un instante el deseo, opresión en el pecho, amargura en la boca,
corazón desbocado. Muerte lenta. Solo quiero verte nada mas...

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