Existen días malos, donde cada momento es peor que el anterior
y como humanos creyentes y llenos de fe luchamos con todas nuestras fuerzas hasta
el punto de caer en la corriente de este tumultuoso río en el que muchos se han
ahogado. Lo único que funciona en esta situación; a pesar de las
protestas de los creyentes, los libros de auto-ayuda y los héroes de las películas; es levantar las manos y decir me rindo, caer hasta el fondo, sumergirse hasta
la coronilla y dejarse arrastrar por la avalancha de lodo y mierda.
Total la vida no hay que tomarla en serio. Si esto es un teatro
en que nosotros, los actores, nunca hemos ensayado ni una línea de la obra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario