Últimamente había tenido varias relaciones bastante malas, ya la amargura y el enojo se habían vuelto comunes y lógicamente los rompimientos. Curiosamente, a pesar de ser personas que creí muy diferentes, todas tenían una semejanza: el drama y la tristeza.
Dichosamente hace poco me ocurrió un milagro y conocí a alguien que me hizo recordar que el amor es divertido y hace reír. Pues tampoco es decir que uno va a pasar en una pura risotada porque el amor es dinámico, con sus montañas soleadas y sus valles oscuros pero con buena comunicación y un poco de sentido del humor se pueden aclarar muchas cosas. Total ¿para qué dramatizar y complicarlo todo?
